12.6.13

Adioses que cortan


(Publicado en SFC Periódico).

Con la marcha confirmada, destinos Leverkusen y Manchester respectivamente, de Andrés Palop y Jesús Navas se cierra un círculo mágico que comenzó a trazarse aquella noche, memorable por los siglos de los siglos, del 10 de mayo de 2007 en Eindhoven. Confirmada, pero no asumida todavía. Queda, a quién se le ocurriría negarlo, una clara sensación de vacío, un poso de amargura cuando reparamos en que los dos últimos símbolos que desde el césped fraguaron un inmenso Sevilla deben estar poniendo todo el empeño en ir preparando las maletas a estas horas. Asumirlo será otra cosa, desde luego, pero no nos queda otra. Lo menos que un sevillista que se precie puede hacer, en este caso desde una emocionada torpeza, es tratar de expresar el cariño y la gratitud que estos dos profesionales convertidos en iconos de una época supieron ganarse a pulso durante los años de plenitud, de triunfos incontestables, de emociones inenarrables. Ellos, los que más y mejor han resistido el paso del tiempo y los vaivenes del fútbol, son los últimos artífices de un logro que muchos sevillistas de nuestra generación asumíamos inalcanzable. De nuestra generación y de tantas otras, perdón. Fueron muchos, demasiados regalos consecutivos como para poder pasar hoja y seguir mirando al frente. Fueron muchos, demasiados momentos de incredulidad y llanto contenido como para volverse pragmático de la noche a la mañana. Se van dos grandes, se van dos de los mejores además. Lo que más desazona es que, ciertamente, Palop y Navas eran los últimos héroes de aquel ejército de futbolistas sublimes que nos aportó la grandeza que no podíamos ni atisbar en nuestros mejores sueños. Pero, ay, eso se queda ahí para siempre, le pese a quien le pese. Y eso lo hemos vivido nosotros en primera persona, y nadie más, aunque nos hubiéramos conformado con la mitad. Hay adioses que cortan como una cuchilla, igual que los del verso de Felipe Benítez Reyes. Ya empezará a cicatrizar la herida. Mientras tanto, Andrés y Jesús merecen toneladas de suerte en sus respectivas vidas, profesional y personalmente hablando. Gracias por todo, capitanes. Que el devenir os depare muchas alegrías, a vosotros y a los vuestros.

27.5.13

Propósito de enmienda


(Publicado en SFC Periódico).

Decepción, segunda parte. La 12-13 enfila la recta final, cuando se juntan estas líneas se desconoce si habrá pedrea en forma de rocambolesca clasificación europea, valiente competición liguera la española. Si la hay la reflexión va a seguir siendo la misma: la decepción se prolonga una temporada más, la segunda consecutiva. La reincidencia en el error parece que es admitida, y asumida, por los máximos responsables. Vale. ¿Qué hacemos? Parece que habrá que vender todo lo vendible. No pasa nada, la grandeza reciente de esta entidad se cimentó, precisamente, en las óptimas ventas de los mejores activos. Y en una gestión modélica posterior en materia de nuevas incorporaciones, claro, que ya empieza a perderse en la nebulosa del tiempo. Parece que contamos con algo bueno de salida: un entrenador, nada menos, al que habrá que dejar trabajar durante la pretemporada para someterle a un juicio justo. El desfile por el banquillo local de Nervión ha sido de cualquier manera, para qué sacar a colación el despropósito que ha supuesto obviar la trascendencia de una figura vital (pero lo de Míchel no tuvo nombre, si no lo suelto reviento). Unai Emery es entrenador, bueno además. Más claves. Monchi y el personal de la Secretaría Técnica. El trabajo que empiecen a desarrollar desde ya va a ser mirado con lupa. No es de extrañar. La cantinela del error de planificación no puede, no debe repetirse jamás. Tiene que volver a la palestra el criterio a la hora de fichar. Todo apunta a que el descenso en la masa salarial de la primera plantilla es condición sine qua non para cimentar las bases del futuro proyecto. De acuerdo, que lo que esté por venir sea joven, bueno y barato. Y la cantera, habrá que apostar de una vez por esos jugadores que no dejan de levantar títulos nacionales en categorías inferiores. Sin complejos; el que valga, al primer equipo. Serviría, cuando menos, para limpiar y dignificar un banquillo que esta temporada ha evidenciado ser de los menos competitivos de la categoría. Sería importante desterrar el término objetivo del diccionario. Se irá viendo. Propósito de enmienda debe ser igual a empezar de cero, pero hacerlo ya, de una vez por todas. Día a día, partido a partido. Se ha perdido parte de la grandeza, tocan a rebato. Hay que apretar los dientes, darse una ducha fría de humildad y asumir lo que nos queda por delante. Si hay que sufrir se sufre, de eso se entiende en esta casa. Hay que saber, además, transmitir la idea, preparar los cuerpos, implicar a todos. De qué nos vamos a asustar a estas alturas.

24.5.13

Chet Baker, Toño Llaguno y un utrero en San Mateo (y II)



(También disponible en www.fernandomartinezhernandez.com)

Una hora y cinco minutos después Salomón, que chapurreaba inglés, le indicó a Baker que el señor que estaba sentado a la izquierda del escenario tenía intención de felicitarle. El fiel camarero, lápiz y papel en ristre, ejerció de mediador en la peculiar y breve charla que mantuvieron el ganadero y el músico. Después de intercambiar un par de palabras de cortesía, de que Toño se presentara y explicara a qué se dedicaba y de que Chet se bebiera cuatro largos de tequila y se fumara otros tantos Camel sin flitro, se formalizó la invitación por escrito:

—Me encantaría que viniera mañana a mi rancho, a partir de las cinco de la tarde. Tendremos tentadero, actuará Silverio Pérez, una gran figura del toreo mexicano, y podrá conocer lo que es mi mundo de primera mano, como esta noche he conocido yo el suyo. Salomón se encargará de recogerle y llevarle en coche hasta allí.

Chet Baker, bastante perjudicado a esas alturas por la ingesta masiva de tequila, soltó un puñetazo sobre la mesa y le transmitió a Salomón un inquietante mensaje:

—Cuenta con ello, tío. A lo mejor me da hasta por torear, como su amigo Silverio.

Salomón Ochoa y Chet Baker se personaron al día siguiente en la plaza de tientas de Rancho el Cuarto casi dos horas después de la cita convenida. El músico americano, como era de esperar, prolongó la noche en Morelia hasta altas horas y lo pasó en grande: alcohol, drogas y mujeres morenas, lo de siempre. Sin embargo, se bajó del coche aseado, peinado con fijador, con el inseparable Camel sin filtro en la mano izquierda y la trompeta sujeta descuidadamente en la derecha. 24 años daban para eso y para más. Cuando Toño Llaguno los vio aproximarse a la plaza de tientas llamó a capítulo a Silverio Pérez, que acababa de torear la segunda vaca de la tarde.

Salomón no cabía en sí de gozo, realizó las presentaciones oportunas y procuró no separarse ni un minuto del anfitrión americano. El grupo, en fin, se dirigió hacia el ruedo. Toño se parapetó tras el palco reservado a los ganaderos, Salomón y Chet Baker hicieron lo propio detrás de un burladero. En el principal se situó Silverio con uno de sus peones de confianza. Iba a salir ahora al ruedo un utrero, un toro de tres años, una prueba algo más exigente. Terminaría la jornada para el torero de Texcoco con la lidia y muerte a puerta cerrada de un cuatreño.

No perdía ojo Chet Baker de lo que estaba empezando a realizar Silverio en el ruedo a aquel eral de San Mateo. Cuando cambió el capote por la muleta, Toño Llaguno le hizo un guiño cómplice al músico. El Faraón, ajeno a lo que se estaba cociendo —el pitón bueno del animal era el izquierdo— se puso a torear al natural sin mayores probaturas. Chet Baker, que no paraba de reir desde que llegó al rancho, comenzó a señalarse el pecho. El ganadero llamó la atención de Silverio con un silbido. Salomón terció, nervioso:

—El señor ganadero quiere que el músico lo intente....

Silverio volvió la vista y se encontró de frente el rostro anguloso y la franca sonrisa de un Chet Baker que, sin soltar la trompeta que llevaba cosida a la mano derecha, tomó la muleta con la izquierda, como había visto hacerlo hace unos segundos. El caso es que se quedaron solos en el ruedo el músico americano y el eral de San Mateo. Fue un visto y no visto. Chet Baker adelantó la tela grana y citó con suavidad al eral.

Cuando éste se arrancó, con brío, nobleza y recorrido, le instrumentó un natural interminable, cargando la suerte, enganchado el viaje delante y rematado detrás, en un movimiento armónico, lentísimo, de una profundidad inexplicable. Lejos de pretender ligarlo con el siguiente, Baker soltó una carcajada, buscó con la mirada a Toño Llaguno y le hizo una especie de reverencia que repitió ante Silverio Pérez cuando le devolvió ceremonioso la muleta.

Nadie fue capaz de pronunciar una sola palabra. Salomón se empeñaba en secarse un par de lágrimas, el gran Silverio parecía levemente enojado, a Toño se le había iluminado el rostro pese a que la tarde caía sin remisión. El joven y espléndido Chet, recostado sobre un burladero, tuvo la feliz ocurrencia de comenzar a interpretar con la trompeta las primeras notas de un tema titulado Maid in Mexico. Un sonido mágico que, aunque muy débilmente, tuvo la completa sensación de escuchar Toño Llaguno, extasiado por completo a esas alturas de la memorable jornada de campo.

20.5.13

Pepe Luis: sencillo, humilde, inmenso


En enero del pasado año firmábamos un artículo de opinión en la desaparecida revista Siglos de Toros, titulado "El toreo en nueve décadas". Cumplía Pepe Luis Vázquez Garcés noventa años. Veníamos a recordar de qué forma, en marzo de 1996, tuvimos la inmensa fortuna de encontrarnos cara a cara con el maestro en La Ponderosa, aquella enorme cafetería de la Gran Plaza que dejó de existir hace ya varios años. Lo recordábamos, lo recordamos con todo el cariño ahora que acaba de dejarnos para siempre, como un hombre de una sencillez y una humildad apabullante, sorprendente, modélica, alejado de forma voluntaria y serena del que había sido su exclusivo mundo en la infancia, la adolescencia y la temprana madurez. Pero siempre se pronunció hacia la tauromaquia con el respeto y la gratitud que dejan el buen recuerdo.

Aquella mañana, el veterano maestro nos ofreció un repaso de su trayectoria profesional, un periplo relativamente corto: 12 temporadas como matador más la última de la fugaz reaparición en 1959. El torero de Sevilla por excelencia, que dejó los toros en primera instancia con 32 años, pasó casi de puntillas a través de los pormenores de sus éxitos, de sus tardes memorables. Con la elegancia de aquellos que no saben darse importancia. Con 568 corridas de toros a sus espaldas, fue el diestro que más toros de Miura lidió en la Maestranza de Sevilla. En Las Ventas compareció 47 tardes, cinco corridas de Beneficencia entre ellas (1942, 43, 49, 51 y 59), tres del Montepío (41, 42 y 51) y otras tantas de la Prensa (43, 46 y 51).

Su cabeza privilegiada le hizo merecedor de un peculiar apodo: el Sócrates de San Bernardo. Aunque poco dado a mostrarse en público, de las contadas entrevistas que concedió pueden extraerse jugosas reflexiones, sentencias moderadas y juiciosas. Pero siempre, como en la vida, como en su toreo, desde la elegancia de mostrarse sencillo, natural y sincero. Esta es una selección de las frases más ocurrentes que nos regaló el maestro Pepe Luis durante aquella inolvidable entrevista, una mañana de marzo de 1996.

- El silencio de Sevilla no se percibe en ninguna otra plaza.
- Con 15 años era complicado encontrar un traje de mi talla, por aquel entonces pesaba 48 kilos.
- Claro que me gustaba matar corridas de Osborne o Murube, pero no tenía más remedio que pechar con todo. Como todos saben, tuve amplia experiencia con el hierro de Miura.
- Los gestos de matar corridas duras salían de nosotros mismos. Un profesional con conocimiento cabal de su profesión puede y debe resolver la papeleta sin excesivos problemas.
- Rafael el Gallo decía que los miuras eran iguales al resto de los toros. El problema era nuestro, de los toreros, que con la preocupación pasábamos la mañana entrando y saliendo del retrete. Por la tarde no quedaban fuerzas ni para coger los trastos.
- Un torero puede estar deslucido, pero jamás debe achicarse.
- El toro que salía en Sevilla, en pleno inicio de la primavera, tenía más brío, era más dificultoso.
- Madrid era una plaza que también tenía sus problemas, aunque bastantes menos que ahora.
- En términos generales, había mejores aficionados en mi época. Ahora parecen exigir más cantidad que calidad a los toreros, como para rentabilizar el precio de la entrada.
- Me fui de los toros con 32 años y volví fugazmente con 37. Yo creo que el público se cansaba de vernos torear después de ocho o diez años.
- Dejé de acudir a ver toros a la plaza porque se sufre demasiado y, además, no puedes hacer nada si percibes que algo está saliendo mal en el ruedo.

17.5.13

Chet Baker, Toño Llaguno y un utrero en San Mateo (I)



(También disponible en www.fernandomartinezhernandez.com)

El reputado ganadero de bravo don Antonio Llaguno González pasó a mejor vida en 1953 y legó a su primogénito José Antonio —Toño Llaguno para el orbe taurino— las riendas de la divisa de San Mateo, aquella que inaugurara la inmensa Monumental Plaza México un 5 de febrero de 1946 junto a una terna excepcional: Luis Castro El Soldado, Manuel Rodríguez Manolete y Luis Procuna. Los cambios fueron un poco más allá de la mera formalidad de una herencia de padre a hijo. De entrada, toros, vacas y sementales se trasladaron desde la hacienda El Sauz, en Valparaíso (Zacatecas), a la finca Rancho El Cuarto, en Villa Jiménez (Michoacán), cerca de Morelia. Era un personaje sumamente interesante, este Toño Llaguno. Sordomudo de nacimiento, esa compleja tara no le impidió dedicarse en cuerpo y alma, y hacerlo además con sobrado éxito, a una de las pasiones que le inocularon desde pequeño.

El joven criador, tan cordial y educado en su vertiente de personaje social como solitario y ensimismado en según qué circunstancias, cultivó otra pasión hasta cierto punto inexplicable y de la que solo tenían constancia sus más íntimos: nada le proporcionaba mayor estado de paz que acercarse a un local de Morelia —el 35 Jazz Club &Dub—, tomar asiento lo más cerca posible del escenario, pedirse un trago largo de tequila José Cuervo Black, solo uno, encenderse un Montecristo Edmundo, uno solo, y marcar con los dedos índice y corazón de su mano izquierda sobre el mármol de la mesa redonda un ritmo que, cabe suponer, simplemente intuía. Su camarero de confianza en el local, un tal Salomón Ochoa, otro fanático del jazz y la tauromaquia, le reservaba un sitio de privilegio a la izquierda del escenario, frente a un imponente Bechstein sobre cuyas teclas el sordomudo Toño gustaba imaginar el movimiento de las manos negras con dedos anillados en oro de Thelonius Monk, por poner un ejemplo ambicioso.

Aquella temporada del 53 se despedía de los ruedos Silverio Pérez, El Faraón de Texcoco, una de las mayores glorias del toreo azteca. Desde los primeros días de diciembre del año anterior, el matador decidió encerrarse en el rancho de su buen amigo Toño Llaguno y prepararse a conciencia para el adiós oficial a la profesión, programado para el 1 de marzo en la Monumental Plaza México. En el coso más grande del mundo, Silverio hizo historia después de cortar el primer rabo a Barba Azul, un toro del hierro de Torrecilla (propiedad de Julián Llaguno, tío de Toño por cierto). La gesta del Faraón no quedó ahí, pues le ganó el pulso al mismo Manolete, ilustre compañero de tantos carteles en México, con el que actuó mano a mano aquella tarde del 16 de febrero de 1946.

Una noche de sábado, a finales de enero, Toño Llaguno se hizo presente como tantas veces en el Jazz Club &Dub. Salomón, su camarero de guardia, le hizo una señal de respeto, le instó a que ocupara su mesa habitual y le entregó un papel en el que, con letra grande y redonda, podía leerse:

—El trompetista que actúa esta noche se llama Chet Baker. También canta. Americano, 24 años. Ha alternado con Stan Getz, Charlie Parker y Gerry Mulligan. Se estrena en México con su propio cuarteto.

Ciertamente, todavía no había grabado Chet sus primeras piezas para el sello Pacific Jazz, pero comenzaba a moverse con su flamante cuarteto y, en efecto, aquella noche de enero del 53 hacía su primera incursión en los escenarios mexicanos. Toño Llaguno le devolvió el papel a Salomón con un añadido en forma de doble interrogante:

—¿Quién lo ha traído? ¿Alguien lo ha visto en directo?

Salomón se encogió de hombros, dando a entender que no sabía nada, y fue a buscar un cenicero grande y el largo de José Cuervo Black. El Chet Baker Quartet estaba ya tomando posiciones en el escenario. La velada resultó, de cabo a rabo, inolvidable.

9.5.13

Largo y poco rematado (para no perder la costumbre)



(Publicado en oclise.com)

24 tardes, una detrás de la otra, sin solución de continuidad. Ya tenemos nueva isidrada a la vuelta de la esquina, un ciclo que los profesionales de la información taurina suelen temer como a una vara verde. Se suelen alegar ciertos síntomas de atoramiento cuando se afronta la última semana. Pero pica poco la sarna con gusto, así que menos quejas. Lo peor del asunto es que la llamada feria más importante del mundo (la más larga sí que lo es, de todas todas) suele adolecer históricamente de carteles rematados. Este, además, será el año de las confirmaciones de alternativa: Ángel Teruel, Jiménez Fortes, López Simón, David Galván, Chechu y Pérez Mota. El Juli, para colmo, sigue sin ser profeta en su tierra. Ellos se lo pierden.

Los nuestros, los toreros de Sevilla, no han salido demasiado bien parados en la confección del ciclo. Sólo cinco matadores de alternativa harán el paseíllo en el coso de la calle de Alcalá: Antonio Nazaré, El Cid, Daniel Luque, Morante de la Puebla y Miguel Ángel Delgado. Una presencia casi testimonial, si bien es cierto que tres de ellos (los de Salteras, Gerena y La Puebla) son de los mejor tratados por la empresa, tanto en número de tardes como en calidad de los carteles.

Combinaciones verdaderamente redondas, o casi, hay curiosamente otras cinco. El día 16, Morante, Manzanares y Fortes se miden a un encierro de Juan Pedro Domecq. El 18 se encierra Talavante con seis victorinos (no se pierdan el spot realizado por Agustín Díaz Yanes para la ocasión). La Corrida de la Prensa del 22 cuenta con uno de los toreros más esperados, Iván Fandiño, al que acompañan El Cid y Daniel Luque ante toros de Parladé. El 23, Finito, Morante y Perera se las van a ver con seis jandillas. La tarde del 24 de mayo, en fin, Castella, Manzanares y Talavante hacen lo propio ante un encierro de Victoriano del Río.

Hasta la pasada temporada, la plaza de Las Ventas era la que mejor capeaba los efectos de la crisis. Todo apunta a que este año los llenos consecutivos no lo van a ser tanto. ¿Apuestas? Hay cosos y públicos que aconsejan ahorrarse el riesgo. Madrid, con su San Isidro tan largo como poco rematado, puede salir por cualquier sitio. Lo veremos.

22.4.13

Sorpresa sobre la campana



En cuatro lances (14ª Feria de Abril de Sevilla)

Toros de Miura, el cuarto sobrero; el sexto fue premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre.
Rafaelillo (ovación tras aviso / ovación).
Javier Castaño (ovación / vuelta).
Manuel Escribano (ovación / dos orejas).
Casi lleno. Escribano, que sustituyó a El Juli, salió a hombros por la puerta de cuadrillas.

1º) Siempre queda un hueco para la sorpresa, y resulta que llegó muy al final, sobre la campana. Un torero casi olvidado por estos lares, Manuel Escribano, se anunciaba como sustituto de El Juli en la miurada. Y, las cosas de la vida, firmó una tarde sobresaliente. Es verdad que se llevó el mejor lote, pero no es menos cierto que pareció un consumado experto en la lidia de los toros del mítico hierro. Una tarde para enmarcar, de principio a fin, que debe servir para reconducir la carrera del torero de Gerena.
2º) El encierro de Miura, salvo el complicado sobrero jugado en cuarto lugar, resultó excelente. Sorprendentemente colaboradores en la muleta, de haber estado la terna más fina con los aceros estaríamos refiriendo un resultado artístico escandaloso. Hacía muchos años que no aparecía por chiqueros una miurada que ofreciera tantas posibilidades de éxito a sus valientes lidiadores. Una corrida de premio, sin duda.
3º) Rafaelillo ha tomado el relevo de los grandes especialistas en la lidia de las llamadas corridas duras, y a su incuestionable valor une una dosis de conocimiento y técnica verdaderamente admirables. Pudo cortar la oreja al primero, con el que firmó una templada e intensa faena, y solventó casi sin despeinarse la complicada papeleta del sobrero cuarto. Como si tal cosa.
4º) Javier Castaño es otro torero interesante que se ha subido al carro de las ferias a través de las corridas duras. Su cuadrilla, brillantísima, juega un importante papel. Pero al final es él el que ha de ponerse frente al toro con muleta y estoque. Como su compañero Rafaelillo, Castaño evidencia un valor y una técnica que le permiten andar delante de estos toros con sobrada facilidad y dominio absoluto de la situación. Una tarde importante, de las que suman.

(Fotografía: Arjona / Toromedia).

20.4.13

La sangre, el peso, la llamada



En cuatro lances (11ª Feria de Abril de Sevilla)

Cuatro toros de Victoriano del Río, tercero sobrero, y dos, primero y segundo, de Toros de Cortés.
El Juli (cogido por su primero).
José María Manzanares (silencio en el que mató por El Juli / ovación / oreja con petición de la segunda).
Antonio Nazaré (ovación / dos orejas / ovación).
Lleno.

1º) La corrida de Victoriano del Río, a la postre, resultó el encierro de comportamiento más homogéneo del ciclo. A excepción del primero, que dejó fuera de combate a El Juli, el resto de los toros brindaron, con mayor nobleza, bravura o exigencia, una interesante tarde de toros, la más emocionante de largo.
2º) El Juli pagó con sangre su honestidad y entrega ante un toro que pareció menos malo en sus manos. Hasta que llegó el derrote traidor y certero que le abrió el muslo derecho. Mala suerte que nos priva de la presencia del madrileño en el esperado encierro de Miura. Se le desea una recuperación lo menos dolorosa posible y una pronta reaparición.
3º) Manzanares se las vio ante un quinto bravo, encastado, muy exigente, ante el que tuvo que colocarse el traje de faena y plantarle un trasteo de poder a poder. Solvente, gustándose incluso en el toreo en redondo, al natural no se vio un solo apunte, dadas las dificultades planteadas por ese pitón. Sin completar una excepcional feria, el de Alicante ha cumplimentado el expediente con pocas apreturas y la justa brillantez.
4º) Antonio Nazaré quiere ser torero y apunta a formar parte del pelotón de los buenos. Le gusta templar, torear por debajo de la pala del pitón y llevar largas las embestidas. Tiene muchas virtudes aunque debe corregir cierta tendencia a despegarse. Está empezando y está en el camino correcto; ayer lo tuvo en la mano. Paciencia, a seguir depurando cosas y aprovechando las oportunidades que, a buen seguro, se irán presentando.

(Fotografía: Arjona / Toromedia).

19.4.13

El pasado y el futuro



En cuatro lances (10ª Feria de Abril de Sevilla)

Cuatro toros de Daniel Ruiz y dos, cuarto y sexto, de Parladé..
El Cid (silencio  / silencio).
Miguel Ángel Perera (silencio / silencio tras aviso).
Jiménez Fortes (silencio / ovación tras aviso).
Dos tercios.

1º) Al final salió un primer toro de Daniel Ruiz que brindó un triunfo grande en bandeja, y dos remiendos de Parladé muy manejables que pudieron, una vez más, cambiar el sino de la tarde. Lo del lote de El Cid no encuentra justificación. El joven Fortes falló con la espada. Se salía de la plaza con la impresión, justificada, de que podrían haberse visto muchas más cosas.
2º) El Cid está, a día de hoy, muy lejos de lo que fue aquel torero poderoso, templado y, tantas tardes, triunfador rotundo. El primero fue un toro de dos orejas; el de Salteras no se acopló en ningún momento. La ovación al toro en el arrastre y el silencio sepulcral al torero a continuación lo dice todo. El cuarto, de Parladé, podría haberle servido para, al menos, maquillar la tarde. Pero nada.
3º) No ha tenido suerte con sus lotes Miguel Ángel Perera en sus dos comparecencias consecutivas. Toros completamente a contraestilo de su toreo de mando y muletazo largo y poderoso. No ha tenido opción ni de arrimarse con un mínimo de emoción. Se va Perera en blanco, cierto es, pero en esta ocasión bien poco se le puede achacar.
4º) Jiménez Fortes es un torero de futuro que atesora un valor fuera de toda duda. Además se empeña en torear por debajo de la pala del pitón. Si ante su primero no tuvo opción, el de Parladé que cerró el festejo sí le brindó la posibilidad de poner el broche de oro a la tarde. Ese toreo de poder y quietud, esas ganas y esa honestidad le valieron para cortar una merecida oreja. Lástima del fallo a espadas.

(Fotografía: Arjona / Toromedia).

18.4.13

Entre Luque y el de la música



En cuatro lances (9ª Feria de Abril de Sevilla)

Cinco toros de El Pilar y uno, sexto, sobrero, de Parladé..
Morante de la Puebla (ovación  / silencio).
Miguel Ángel Perera (ovación / silencio).
Daniel Luque (ovación / oreja).
Casi lleno.

1º) Decepción sin paliativos en cuanto al juego de la solvente ganadería de El Pilar, cuyos toros saltaron al ruedo de la Maestranza en plan colaboradores, nobles hasta decir basta, pero con una carencia de casta que se tradujo, lógicamente, en la muleta. Se dejaron hacer las cosas con el capote pero no brindaron un último tercio de garantías. Eso sólo lo permitió el sobrero de Parladé que arregló la tarde.
2º) Daniel Luque mostró su mejor versión, la que debe ser en un torero de sus posibilidades, ante el referido sobrero de Parladé, al que toreó con lentitud y compás, gustándose y gustando. Su debate particular con el director de la banda (¿a qué viene ese protagonismo, esos gestos?) se le volvió a su favor y terminó de poner al público de acuerdo. Con el plano tercero estuvo a la altura, esto es, plano y aburrido.
3º) Sin redondear triunfo, Morante ha despachado una Feria muy destacada. Ayer volvió a dejarnos verónicas y medias marca de la casa y, mientras los de El Pilar tuvieron fuelle, hasta muletazos de una lentitud pasmosa. Se le ha visto responsabilizado, con ganas. El brindis a Rivera Ordóñez puede esconder una grata sorpresa en la próxima edición de la Goyesca de Ronda. Seis toros para Morante, dicen. Eso sí que es una reconciliación por todo lo alto.
4º) Miguel Ángel Perera es otro de los toreros de la zona alta del escalafón al que El Juli tiene de los nervios, con lo que se fue las dos veces a la puerta de chiqueros a recibir a sus toros. No salió el toro de fondo que precisa el toreo del extremeño, que ha mejorado mucho con el capote y mantiene el valor intacto cuando se coloca con la muleta en los medios. Poco más.

(Fotografía: Arjona / Toromedia).