ángel cervantes
TOROS # MÚSICA # LIBROS # CINE # SEVILLA FC
13.3.12
Sevilla '12: carteles para una crisis
(Publicado en Siglos de Toros).
1.- Ha querido el destino que la casa Pagés llegue a un acuerdo tácito con la dirección de esta publicación: los carteles para el abono 2012 se dan a conocer el día establecido para que los colaboradores remitamos nuestros dimes y diretes mensuales a la redacción. Allá vamos.
2.- Las garras de la crisis acechan a todo bicho viviente, qué más vamos a contar. La presentación del pasado miércoles 22 fue una suerte de canción triste de calle Adriano. La Fiesta está seriamente herida, Sevilla se resiente, claro, llega incluso a retorcerse de dolor en determinados casos.
3.- Los carteles, pues, son el reflejo del zarpazo de la crisis. Estas épocas calamitosas se ceban con los más débiles. Las novilladas se cuentan con los dedos de una mano. El futuro es muy oscuro...
4.- La tradición, la pobre, se ha llevado también un curioso revés. La corrida del Corpus se ha transmutado en festejo menor del Corpus. El 15 de agosto ha corrido peor suerte, descansa en paz a estas horas.
5.- José Tomás en Sevilla es una quimera, desengañémonos. Con el de Galapagar a su bola y el horno sin un bollo que cocer, su ausencia de la Maestranza seguirá sumando tacos de calendario. Van diez, y los que quedan.
6.- Ausencias: la de El Juli, si se confirma su/s año/s sabático/s, es un torpedo más en la línea de flotación de la Fiesta. Muy poca sensibilidad con Curro Díaz. Lo de Perera parece una casa por barrer con la escoba de mano en mano. Lo de Ponce se entiende (y hasta se agradece).
7.- Antonio Nazaré ha sido el depositario de la sensibilidad que echamos en falta en el epígrafe anterior. Dos tardes en preferia, muy merecidas. Ahora toca aprovecharlas.
8.- Los creíamos olvidados, reducidos a su mediática presencia en plazas de tercera y casposo papel cuché. Retornan El Cordobés y Rivera Ordóñez un año después. La crisis, incombustible, no tiene bastante con la cantidad, también se ceba con la calidad.
9.- En situaciones de crisis, por qué no, uno se puede topar de bruces con la suerte y encontrarse, como por arte de magia, con un regalo caído del cielo. Pregunten a José Luis Segura y a Alberto López Simón.
10.- Pueden contarse, sobre la marcha, del orden de quince toreros modestos en sentido estricto (se da por sentado que Mora y Fandiño cambiaron felizmente su rol). Dios aprieta pero no ahoga, y de paso se ahorra un pico. Dios no, la empresa, se comprende.
11.- Otro ausente sonado es Hermoso de Mendoza, que prefiere apurar temporada mexicana. ¿Sigue siendo el rey? Ventura es mucho Ventura.
12.- A la postre, el estómago vacío facilita el efecto del pellizco que conlleva la emoción. También hay que saber ver los brotes verdes. Y disfrutar, bendita la hora, del retorno de Juan José Padilla a su profesión.
11.3.12
1-0. ¿La intensidad no se inculca?
El Sporting, un humilde y modestísimo Sporting, le dio anoche en El Molinón un baño a su rival. No un baño de fútbol, porque anda demasiado justo, sino de intensidad y entrega sobre el césped durante los noventa minutos que duró el combate. Ciertos jugadores del Sevilla FC, en especial el ayer punta Manu del Moral, parecían juveniles ante el ímpetu y la presión de sus marcadores. Un dato: en el minuto 30 de partido, los blancos sólo habían hecho tres faltas. No hay color si hablamos de calidad entre uno y otro conjunto; tampoco lo hay, lamentablemente, si nos referimos a lo que hay que poner sobre un terreno de juego cuando los tres puntos son, eran, determinantes. Bajo esas coordenadas transcurrió un primer periodo de clarísimo color asturiano, salvo los cinco minutos finales en los que apareció el Sevilla que, en buena lógica, debía mandar durante la continuación.
Sólo el momento de Jesús Navas, algunas acciones del reaparecido Perotti y la entrega de Fernando Navarro, bastaron para que el Sevilla generara ocasiones más que suficientes para haberle dado la vuelta al marcador en el segundo tiempo. Hasta ocho pudieron contarse, una de Rakitic en el 53 (que parece otro cuando mira alrededor y no aparece Medel) que desde el punto de penalti mandó el balón incomprensiblemente fuera. Otro muy discreto partido del croata y muy mal José Antonio Reyes, que con partidos como los de ayer se empeña en darles la razón a los que advertían de lo inconveniente de su fichaje. Los nuevos no aportaron más que dolores de cabeza a sus compañeros, Coke, o una plácida noche a sus rivales, Del Moral. Llegó a dar la impresión de que algún malévolo ser advirtió a los jugadores que estaba prohibido echarle el balón a Babá, que entró en el 67 y apenas intervino en un par de acciones.
Terminó el partido y los mismos jugadores medrosos, inocentes y acongojados se metieron en una gresca monumental. Es de imaginar que el entrenador les advertiría que los bemoles hay que echarlos con el balón el juego, nunca después. Lamentable imagen. Habrá encima que recibir al Barça el próximo sábado con lo puesto. El Sevilla luce 33 puntos y, ojo, más derrotas que victorias a estas alturas. Como para pensar en otro objetivo que no sea el de no sufrir más de la cuenta de aquí al final.
4.3.12
1-1. Se suma, se sigue
Todo resultó muy parejo en el choque del sábado noche en el Sánchez-Pizjuán. Cada equipo anotó un tanto, cada uno se llevó un periodo del encuentro. Justas tablas, pues, las de un partido de más entrega que calidad, más velocidad que precisión. Lo peor, de largo, el arbitraje de Álvarez Izquierdo que, sin influir en el marcador final sí resultó demasiado permisivo con la dureza empleada por algunos jugadores atléticos. El primer tiempo de los de Míchel no fue bueno; en realidad no fue bueno el primer tiempo en sí, pero el Atlético se sintió cómodo sobre el césped, se apoderó de la línea media con un elemento más y aprovechó la única oportunidad clara que se le presentó. El Sevilla apenas inquietó el portal de Courtois y permitió, por las constantes imprecisiones de un muy inseguro Coke, que los atléticos percutieran una y otra vez por la banda izquierda de su ataque.
El segundo tiempo, dicho queda, tuvo manifiesto color blanco. El recital de Jesús Navas, que atraviesa un momento espectacular, sólo pudo traducirse en el gol del debutante en Nervión Babá, que resolvió bien ante el portero belga del Atlético. El caso es que el Sevilla metió una marcha más, ganó el centro del campo gracias a la labor estajanovista, un partido más, de Gary Medel y desarboló por momentos a un rival que terminó por echar de menos a los buenos que faltaban. Mejoró ostensiblemente la línea defensiva, con un muy entonado Spahic hasta que tuvo que retirarse por lesión. Parece claro que la disposición, menos adelantada, de la línea de cuatro y, no se olvide, la presencia por detrás de un siempre concentrado y autoritario Andrés Palop ha transmitido tranquilidad y coherencia a los zagueros. El punto, en fin, pudo saber a poco; el encuentro del próximo sábado en el Molinón ante el herido Sporting servirá para hacer bueno el empate de anoche ante un directísimo rival.
27.2.12
1-2. En proceso de normalización
La determinante victoria del Sevilla FC ayer tarde en Mestalla deja constancia de un par de cosas cuando menos interesantes: la primera es que Míchel no parece dispuesto a complicarse la vida más que lo justo. Consiguientemente apuesta por lo mejor que tiene en el vestuario y, además, logra mentalizar a jugadores que andaban más descentrados de la cuenta. El ejemplo más palmario es el de Ivan Rakitic, que vuelve a parecerse al jugador que llegó y sorprendió el pasado invierno. También es significativa la posición de la línea defensiva, no tan adelantada como antaño. Con una nómina de centrales como la que hay, en los que la lentitud y la dureza de cintura son las señas de identidad más claras, parecía suicida trazar la línea tan lejos del portero. Y el portero, el gran Andrés Palop, ha terminado por transmitir confianza y serenidad a los compañeros de la zaga, no se olvide.
Otro tema relevante es que la plantilla cuenta con futbolistas para plantarle cara a cualquiera del centro del campo hacia arriba. Si, encima, esos jugadores van ganando en intensidad, velocidad y precisión ocurre que la victoria de ayer en Mestalla pueda parecer incluso corta. Muchas cosas buenas: el partido de Jesús Navas, un gol y una asistencia, la aportación de Negredo, pese a seguir peleado con el gol, los noventa minutos de Kanoute, el equilibrio alcanzado por la pareja Medel-Rakitic, la velocidad y verticalidad de Reyes... Con todo, y en vista de que no ha sido mala táctica, conviene seguir pensando que la primera meta pasa por alejar la matrícula de la zona media-baja de la clasificación. Seguir partido a partido, poner un ladrillo más cada jornada para que la normalización de este notable equipo llegue a buen puerto. En el camino se está.
14.2.12
2-0. El objetivo es la permanencia
El Sevilla FC, después del horrible partido perpetrado anoche en Anoeta, debe replantearse, ahora sí, el objetivo definitivo para esta temporada y buscar a la mayor brevedad posible el colchón de puntos necesario para que la categoría no peligre. Así de claro y rotundo, así de real al mismo tiempo. El equipo presenta encefalograma plano y la mano del nuevo entrenador, de momento, únicamente se ha notado en el movimiento disciplinario que dejó en Sevilla a Medel y Spahic. Por lo demás, más de lo mismo, es decir, nada. Cinco minutos de salida y el arranque del segundo tiempo hasta el primer gol de la Real Sociedad. Un centrocampista de 18 años, Rubén Pardo, se las bastó para devorar por completo a un Sevilla sin intensidad, exangüe, herido de muerte. Enfrente, un compañero de selección, Campaña, pareció verse superado por los acontecimientos. Tampoco es cuestión de exigirle a un casi debutante mayores responsabilidades en esta dramática situación.
Otros jugadores con bastante más experiencia, sin embargo, rayaron a una altura penosa. Lo de Fazio se asemeja más a un mal sueño, Del Moral vaga como alma en pena juegue donde juegue, a Negredo parecen pesarle hasta las medias. Sólo la verticalidad de Reyes y varias acciones incisivas de Navas, además de alguna parada vital del renacido Palop, puede destacarse entre las huestes de rojo anoche en Anoeta. Es pronto para someter al nuevo entrenador a un análisis técnico, desde luego. El partido del sábado en casa ante Osasuna se antoja determinante. Por cierto, sería más que recomendable que en caso de victoria se insistiera en el verdadero sentido del objetivo de esta temporada. En estos instantes, así de crudo, la categoría corre serio peligro. Así que manos a la obra.
6.2.12
Talavante: el arma, el futuro
(Publicado en Siglos de Toros).
Alejandro Talavante, como la poesía para Gabriel Celaya, es un arma cargada de futuro, posee un tesoro que debe cuidar como oro en paño. La carrera del torero extremeño, desde su todavía fresca alternativa de junio de 2006, se viene desarrollando con una intensidad más propia de compañeros con varias décadas de profesión a las espaldas. Puede decirse que lo ha vivido prácticamente todo, con éxitos sonados en las plazas de más prestigio como principal aval. Pero también ha conocido el lado amargo de la indefinición y el peligrosísimo de la falta de ilusión y motivación. En cualquier caso, es el más joven representante de lo que se ha dado en denominar el post tomasismo, esto es, la corriente marcada por el poderoso influjo de José Tomás (con el hieratismo, la verticalidad o la quietud como principales bazas estéticas) en las generaciones inmediatamente posteriores a su tremenda irrupción. Esa tendencia puede observarse en estos días, por ejemplo, en toreros del corte de Miguel Ángel Perera o Sebastián Castella. Sin embargo, Talavante es capaz de algo que no observamos en los demás: poner boca abajo una plaza como la Maestranza o Las Ventas con un solo natural, interminable y templadísimo desde luego. Por eso lo del arma, esa muleta firme sujeta a esa zurda prodigiosa, cargada de futuro.
Alejandro Talavante, como la poesía para Gabriel Celaya, es un arma cargada de futuro, posee un tesoro que debe cuidar como oro en paño. La carrera del torero extremeño, desde su todavía fresca alternativa de junio de 2006, se viene desarrollando con una intensidad más propia de compañeros con varias décadas de profesión a las espaldas. Puede decirse que lo ha vivido prácticamente todo, con éxitos sonados en las plazas de más prestigio como principal aval. Pero también ha conocido el lado amargo de la indefinición y el peligrosísimo de la falta de ilusión y motivación. En cualquier caso, es el más joven representante de lo que se ha dado en denominar el post tomasismo, esto es, la corriente marcada por el poderoso influjo de José Tomás (con el hieratismo, la verticalidad o la quietud como principales bazas estéticas) en las generaciones inmediatamente posteriores a su tremenda irrupción. Esa tendencia puede observarse en estos días, por ejemplo, en toreros del corte de Miguel Ángel Perera o Sebastián Castella. Sin embargo, Talavante es capaz de algo que no observamos en los demás: poner boca abajo una plaza como la Maestranza o Las Ventas con un solo natural, interminable y templadísimo desde luego. Por eso lo del arma, esa muleta firme sujeta a esa zurda prodigiosa, cargada de futuro.
Todo indica que Talavante se reencontró y retomó sus propias riendas la pasada temporada, y las dirigió de nuevo hacia el éxito después de un tramo final sencillamente excepcional. La faena al toro jabonero de Cuvillo en Zaragoza fue el broche perfecto y, aún más, la radiografía de una tauromaquia en fase de espléndida maduración. Porque Talavante torea hierático, vertical, quieto, sí, pero también lo hace con una despaciosidad pasmosa. Y, además, sabe manejar los tiempos de la faena y jugar con los factores. Sabe sorprender, en pocas palabras, y esa habilidad conecta con rotundidad y de inmediato con los tendidos. A estas alturas, con el arranque de una nueva temporada a la vuelta de la esquina, podemos estar hablando del cuarto en discordia, si se permite la expresión, dando por sentado que los tres toreros que cuentan en la actualidad con más predicamento son Manzanares, El Juli y Morante de la Puebla, póngase el orden que se desee. Alejandro Talavante, si es capaz de mantener la dosis mínima de regularidad, está en el punto de mira del aficionado por méritos propios. El toreo al natural, un simple trazo largo y lento, es su arma, ese arma cargada de futuro.
1-2. ¿El último despropósito?
Por si a alguien le quedaba algún atisbo de duda, el técnico
del Sevilla FC, Marcelino García Toral, evidenció ayer tarde en Nervión que
(este sí...) no está capacitado para entrenar al equipo. La función demencial
de ayer fue un recital de impotencia desquiciante, un muestrario de decisiones
a cual más insostenible. El resultado final fue corto para los méritos del
Villarreal y los deméritos del Sevilla. La tristísima realidad es que el
descenso se sitúa a cuatro puntos y, lo que es peor, que no se adivina reacción
por ningún resquicio. Cuando el crédito se agota, toca cambiar. Y toca, de una
vez por todas, cambiar bien. El problema de los relevos con las temporadas en
marcha es conocido. ¿Se apuesta a corto plazo, buscando asegurar un final de
temporada tranquilo? ¿Se invierte en futuro y no se descarta seguir peleando
por el objetivo, que sigue por increíble que parezca a los mismos seis puntos?
Difícil tesitura, desde luego.
La desconfianza se ha apoderado de todos los sectores que
componen el Sevilla FC, una desconfianza que, no se olvide, ha tenido su origen
en el césped. Los números de Marcelino, en otro tiempo, en otra liga, hubieran
sido de descenso y cese fulminante desde hace varias jornadas. Del mismo modo,
esa pérdida de fe se está empezando a extender hacia la planta noble. Hay que
moverse, hay que hablar con claridad y con sentido, hay que asumir los errores
y trabajar quién sabe si con nuevos planteamientos y objetivos. Cambiar en
definitiva. La primera acción parece más que evidente, este despropósito no
puede sostenerse un minuto más. Las demás pasan por poner freno a esta sucesión
de dislates que tanto daño están haciendo. Se está a tiempo, aguardemos
acontecimientos.
30.1.12
2-1. De vuelta a las tinieblas
El Sevilla de Marcelino se ha vuelto a topar de bruces con una cruda realidad, algo que empieza a parecerse a su cruda y terrible realidad, a un problema que se vuelve crónico. Para colmo ayer, el jugador más determinante de las últimas jornadas, José Antonio Reyes, se rompía a las primeras de cambio. Este Sevilla, ahora que las cosas tienen remedio en forma de futura reacción, necesita un revulsivo importante. Este entrenador, mucho nos tememos, no funciona y no va a funcionar nunca. Cuesta trabajo creer que algunos de los futbolistas de este colectivo juegen tan rematadamente mal, sean tan mediocres y cometan siempre los mismos errores de principiante. Algo de eso hay, desde luego. La pareja de centrales de ayer, Spahic y Escudé, imploró lástima, no se pueden hacer peor las cosas. Encima Coke no sabe defender. A los dos goles del cuadro malaguista anoche sólo les faltó el lazo y la tarjeta.
Con la primera parte tirada lastimosamente a la basura, el equipo mostró otra imagen en la reanudación. Da la impresión de que los jugadores, cuando le ven las orejas al lobo, dejan de mirar a la banda, se sueltan y comienzan a generar un fútbol de ciertas garantías. Mereció incluso agarrar al final el empate pese a lo previsible de los cambios, otra insana costumbre del entrenador asturiano. El horrible Muñiz Fernández también aportó su granito de arena. Sin embargo se sumó una nueva derrota, la sexta en liga, y una nueva decepción. Seis jornadas sin conocer la victoria, además. Muchas son, demasiadas a estas alturas.
22.1.12
1-1. Un primer tiempo para sentenciar
El Sevilla tiene un serio problema en el último tramo de su ataque, y esa circunstancia, negativa como la que más, le acarrea diversos males. El primero es que para acertar una vez en la portería debe generar como mínimo cuatro ocasiones previas. El gol de Negredo anoche en Heliópolis supuso un empate, pero debió equivaler a la puntilla definitiva, el colofón perfecto a una primera parte excepcional de fútbol, intensidad y ritmo de un equipo que, decididamente, ha encontrado un sentido a su juego sobre todo desde la llegada de José Antonio Reyes, que ayer se marcó un partido soberbio. Otro de los males es el sobreesfuerzo que debe realizar el equipo después de marrar tantas ocasiones y que se paga con creces en los segundos tiempos.
El resto de conflictos es conocido por todos. Fazio y Spahic, gafado el primero además, siguen sin dar la talla. Javi Varas comienza a mostrar síntomas de debilidad; el lanzamiento de falta de Beñat no iba ni fuerte ni colocado. El entrenador, previsible a más no poder, sigue sin acertar en los cambios; ayer Trochowski ofreció posiblemente sus mejores minutos como sevillista, con lo que no se entiende la entrada de un Rakitic que nuevamente evidenció que no está para muchos trotes. La lectura positiva, que la hay y que no es baladí, es que el equipo crea fútbol, piensa con calidad, rapidez y sentido y genera ocasiones clamorosas. El gol es cuestión de rachas, desde luego, el gol se recupera. Negredo, el ayer ausente Kanoute y, esperemos, el recién incorporado Babá deben ayudar a recuperar el olfato perdido. Ya advertíamos de la aportación, determinante hasta el momento, de un Reyes que parece haber contagiado también a otros compañeros, como Jesús Navas o Trochowski. Comienza una segunda vuelta que, en buena lógica, debería ser la del resurgimiento. Ojalá.
15.1.12
0-0. Desaciertos y despropósitos
Cualquier equipo, menos el actual Sevilla, se hubiera ido al descanso la tarde de ayer con un tres cero definitivo en el electrónico. No deja de ser curioso lo que está sucediendo, porque si con el Valencia en la Copa del Rey se disputaron treinta minutos excelentes, ayer en Nervión se vio la mejor primera parte de los de Marcelino desde que echó a rodar el balón en esta temporada 2011-2012. El problema ahora es que no hay gol, que Negredo no ve puerta, que los innumerables centros de Jesús Navas nunca encuentran rematador, que los centrocampistas ni tiran desde la media distancia ni tienen llegada. Sin goles no hay victorias y sin victorias ocurre lo que le está ocurriendo al Sevilla: 10 puntos de los últimos 33 posibles, un balance desolador.
La segunda parte no pudo tener continuidad por diversos aspectos. Para empezar, el equipo pagó el esfuerzo titánico del primer periodo. Segundo, cuesta entender que con un empate en las tablas Marcelino sacrifique a un delantero para dar entrada a otro, por muy mal que se encuentre el primero. Y tercero, cuesta comprender más todavía cómo se le pueden dar minutos a un jugador, Perotti, que basa su fútbol en la rapidez y la explosividad y que, en estos momentos, no está capacitado siquiera para ocupar plaza en el banquillo, tanto física como futbolísticamente hablando. Es una falta de respeto al público y al propio jugador, que fue además blanco de las iras de la grada.
En ese sentido, convendría realizar un llamamiento a la cordura con respecto al lamentable comportamiento de algunos aficionados, por llamarlos de algún modo, que se han enfrentado directamente con algunos jugadores. Y una última reflexión: esta liga española es tan ridícula que el Sevilla (10 puntos de los últimos 33 en juego, recordemos) se encuentra únicamente a cinco puntos del Levante, cuarto clasificado. Y el líder le saca al tercero la bonita cifra de 12 puntos, cuando todavía no ha terminado la primera vuelta. De chiste.
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